Mucho antes del dominio farmacéutico moderno, Estados Unidos dependía de sistemas de atención médica naturales, holísticos y preventivos que priorizaban la nutrición, la medicina herbal, la homeopatía y la atención centrada en el paciente. Este artículo explora cómo esos sistemas fueron desplazados tras el Informe Flexner, dando paso a modelos farmacéuticos basados en el petróleo, orientados al lucro, y a un sistema de salud cada vez más sobrecargado por enfermedades crónicas